Estudio del español

A los valores artísticos y al ya mencionado surgimiento de la primera iniciativa cenobítica estable de España, hay que sumar el hecho de que la primera plasmación escrita de la lengua romance que, evolucionada, hoy conocemos como castellano o español se produjo precisamente entre los muros emilianenses.

Lo verdaderamente significativo del papel emilianense, la impronta cultural y la personalidad histórica del monasterio de la Cogolla radican, ante todo, -según la persona que lleva más de cuarenta años dedicando buena parte de su actividad investigadora al estudio de los textos más antiguos del español, el profesor Claudio García Turza- en la altura, complejidad y riqueza humanísticas de las numerosas traducciones, interpretaciones y glosas que centraron la dedicación de sus monjes en la época medieval. San Millán de la Cogolla representa, por ello, el modelo medieval más cumplido de la filología genuina, aquella que precisa de la colaboración de múltiples y heterogéneos saberes y disciplinas para conseguir la comprensión cabal de los textos estudiados.

Una filología profesionalizada, aquella que para satisfacer la finalidad enunciada requería, además del acopio y estudio de las obras humanísticas y espirituales del tiempo, la elaboración de glosarios temáticos e ideológicos, alfabéticos, bilingües, trilingües y la creación y copia de diccionarios enciclopédicos. En el escriptorio de la Cogolla se escribieron durante los siglos X y XI algunas de las enciclopedias más ricas de cuantas conocemos en el ámbito hispano y europeo altomedieval; aquí se desarrolló ininterrumpidamente en aquella época una notable consagración profesional al cultivo de una filología pionera en Hispania y cuyos frutos se expandieron por todo el Occidente cristiano.

Una filología que por mor de esa dedicación al esclarecimiento textual mencionado atesoró en consecuencia, también de modo sobresaliente en relación con las demás lenguas románicas, las primeras manifestaciones gráficas patentes de la lengua española.

En San Millán de la Cogolla se crea lo que constituye los fundamentos de la hispanoescritura, es decir, del nuevo modo de escribir a la española la lengua hablada. En rigor, el monasterio emilianense es el lugar de los orígenes de la escritura española.

Si hoy escribimos como escribimos, utilizando una técnica que tiende a la perfección fonográfica, seguramente se debe, en buena medida, a la decisión y empeño asumidos por los glosadores de la Cogolla de representar los sonidos de la lengua hablada mediante grafías específicas en cada caso. En el escritorio emilianense, en cierto modo, se funda la hispanoescritura. Los glosadores emilianenses se convierten así en los principales causantes de que nuestra escritura española se aproxime más que en otras lenguas a esa ortografía ideal, en que a cada fonema le corresponde una, y sólo una, letra.

Pues bien, el mejor ejemplo de ese nuevo modo de escribir a la española la lengua hablada, el mejor ejemplo para adentrarse en el conocimiento del iberorromance hispano, lo encontramos sin duda en la llamada “glosa emilianense 89”, del Códice Emilianense 60.

Aquella que ha llegado a ser considerada por los más reconocidos especialistas como «el primer texto escrito en román paladino»: “los hispanistas deberían centrar su estima en EL PRIMER TEXTO ESCRITO EN ROMÁN PALADINO, porque es ahí donde YA está la LENGUA, que con sus vaivenes y sus crisis de crecimiento se ha convertido en una lengua universal” (en palabras de uno de ellos, Díaz y Díaz)

Texto, en el sentido riguroso de este término. Texto en que se escriben el léxico, la gramática y los sonidos del habla de aquel tiempo. El TEXTO, pues, como un enunciado o un conjunto de enunciados orales o escritos donde todas sus secuencias de significado están cohesionadas o relacionadas entre sí, por lo que transmiten un mensaje coherente, es decir, un mensaje que adquiere una unidad de sentido.

Estamos, en fin, nada más y nada menos, que ante el primer texto iberorromance genuinamente tal y constituido a la española en todos los niveles lingüísticos, como deduce Claudio García Turza.

Así pues, en el escriptorio de San Millán se produjeron las primeras manifestaciones gráficas patentes de la lengua española, pero también se escribieron durante los siglos X y XI las enciclopedias más ricas de cuantas conocemos en el ámbito hispano y europeo altomedieval y allí surgió una de las producciones literarias más cultas de toda la Edad Media con Gonzalo de Berceo, el primer poeta de nombre conocido, que animó la floración de una literatura estéticamente ambiciosa y de todo punto nueva en el concierto peninsular.

De ahí la importancia de San Millán para el conocimiento de los orígenes de la lengua y de la literatura españolas.

Por todas estas razones y porque, además, sigue hoy manteniendo y promoviendo la vida monacal, académica y turística el conjunto monumental de Yuso y Suso adquirió la categoría de Patrimonio de la Humanidad.

La Fundación fue creada precisamente para llevar a cabo este compromiso histórico y realizar cuantas actuaciones sean necesarias para que San Millán se haga merecedor día a día del calificativo de "Bien cultural de valor excepcional y universal".

La Rioja, tanto por su trascendental papel histórico en la configuración inicial del español, como por haberse convertido en la actualidad en un auténtico referente simbólico de esa lengua, se siente particularmente comprometida con su estudio y promoción. El Estatuto de Autonomía, modificado por la Ley Orgánica 2/1999 de 7 de enero, título 2, artículo 8.24, determina entre las competencias exclusivas de esta Comunidad la “investigación científica y técnica, en coordinación con la general del Estado, prestando especial atención a la lengua castellana por ser originaria de La Rioja y constituir parte esencial de su cultura”.

Para contribuir a este fin y dando continuidad a una labor que históricamente se realizó con especial rigor en el escritorio emilianense, una labor que desde 1998 viene asumiendo y protagonizando la Fundación San Millán de la Cogolla, esta crea al amparo de lo establecido en el artículo 7 de sus Estatutos, el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, según el acuerdo adoptado por su Patronato el 5 de abril de 2005 y protocolizado en escritura pública, número 1844, ante el notario de Logroño, D. Juan García-Jalón de la Lama.

Viene este a fortalecer el conglomerado cultural de la Fundación San Millán de la Cogolla, constituida para la conservación y gestión del conjunto emilianense y las facetas culturales con él relacionadas, a raíz de la declaración de los monasterios de Suso y Yuso como Patrimonio de la Humanidad en 1997. La Fundación, que desarrolla múltiples actividades de índole cultural y social en el ámbito del patrimonio cultural riojano, se dota, así, de un centro de investigación y desarrollo, oficialmente reconocido, para institucionalizar el estudio de uno de los más antiguos y representativos patrimonios culturales de la Península Ibérica, que, en virtud de esta antigüedad y extensión, tiene una trascendencia innegable en el conjunto nacional.

Sus actividades se desarrollan por medio de tres institutos de investigación: el de “Orígenes del Español”, dirigido por el profesor Claudio García Turza; el Instituto “Historia de la Lengua”, a cuyo frente se encuentra el académico José Antonio Pascual, y el denominado “Literatura y Traducción”, dirigido por el profesor Carlos Alvar Ezquerra.